El 17 y 18 de agosto de 2024, Bogotá volvió a vivir una verdadera fiesta cultural con la edición número 26 de Hip Hop al Parque. El Parque Simón Bolívar fue, una vez más, el escenario donde miles de personas —jóvenes y veteranos— se reunieron no solo a disfrutar de conciertos, batallas y grafiti, sino a celebrar una cultura que ha transformado vidas desde las calles y los barrios.

El festival dejó claro que el hip hop en Bogotá sigue arraigado a sus raíces populares. A diferencia de otras manifestaciones artísticas, este movimiento no ha perdido su conexión con los procesos comunitarios, ni con los líderes que construyen desde las esquinas. Desde shows intensos como los de El Alfarero y Ciudadano Z, hasta la presencia poderosa de artistas internacionales como DJ Tony Touch, Cormega, Pharoahe Monch, Chystemc, Lia Kali, Rapsusklei, J Noa y Zita Zoe, quedó demostrado que este festival no es solo una tarima, sino un reflejo de la constancia, el arte y la resistencia.

El aporte femenino tuvo una fuerza particular este año, tanto en la tarima como en los discursos. Artistas distritales como Tatiana Gómez y Hanna Hasen dejaron claro que el rap no tiene género, y que las mujeres del hip hop combinan la lírica con sus luchas cotidianas como madres, educadoras y agentes de cambio. La tarima fue un espacio para todas las voces, sin etiquetas, donde cada rima dejó huella.

Las competencias de breakin’, lideradas por la Batalla Internacional Vía Alterna (BIVA), volvieron a demostrar por qué Bogotá es una referencia en esta disciplina a nivel continental. Los crews de la ciudad, junto a los invitados internacionales, mostraron que más allá del deporte, el breaking es formación, disciplina y comunidad. Lo mismo ocurrió con el grafiti, representado por los ganadores de la beca Museo Abierto de Bogotá, reafirmando que nuestra capital sigue siendo una potencia mundial en arte urbano.

La Zona de Emprendimiento y Arte también creció en organización y relevancia. Allí, colectivos y emprendedores presentaron su trabajo en ropa, música, ilustración y más, recordándonos que el hip hop también es economía, creación de oportunidades y tejido social. Además, las activaciones de freestyle y break en escenarios alternativos ofrecieron experiencias para todos los gustos y edades.

Sin embargo, no todo fue celebración. La aparición del legendario Zebra, en condiciones difíciles durante el cierre del evento, trajo a la memoria las deudas históricas que aún se tienen con quienes han construido esta cultura desde sus inicios. También resurgió el recuerdo doloroso de líderes como MC Cub y Camila Ospitia, activistas asesinados por causas que siguen sin justicia. Estos hechos nos recuerdan que el hip hop no solo se canta: se vive, se lucha y se sobrevive.

Hip Hop al Parque 2024 no fue solo un evento: fue un recordatorio de que esta cultura no se limita a dos días al año. Es una conciencia activa que exige presencia estatal, memoria histórica y compromiso social los 365 días. Bogotá le debe mucho al hip hop, y esa deuda solo podrá saldarse reconociendo su valor como patrimonio vivo y como una herramienta real de transformación colectiva.

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